top of page

“UNA DERROTA DE LA MEMORIA Y UNA VICTORIA DEL RECUERDO”

Foto del escritor: Miguel Angel Rodríguez Sosa
Miguel Angel Rodríguez Sosa
31 jul
4 min de lectura

Magistral el texto de la columna de Carlos Meléndez Historiadores sin futuro (El Comercio. 26 de julio).



      Un primer virtuoso aserto que presenta es el de desguazar a los negacionistas (“un sector ultramontano”) del conflicto armado interno que experimentó el Perú a partir de la agresión subversiva de Sendero Luminoso desatada en 1980. Meléndez emplea el calificativo “guerra civil” para referir con llaneza lo que fue –académicamente, digamos- un conflicto armado no internacional: CANI según la terminología del Derecho Internacional Humanitario (DIH) adoptado por el Comité Internacional de la Cruz Roja y por la ONU en distintas agencias. Por lo mismo, Meléndez derriba la calificación del mismo proceso como “terrorismo”, que es el usado –vergonzosamente- desde el estado peruano y desde las derechas políticas locales por razones fútiles, y que está a la raíz del malsano equívoco de haber tratado a la subversión armada como un delito penal.

      Que desde esas derechas –civiles, militares y policiales- se siga usando el término terrorismo para referir el fenómeno es muestra de su enorme estulticia que ha creado, para beneplácito de los activismos organizados de las izquierdas políticas, un pingue negocio agenciándose en “violaciones de los derechos humanos” sobre casos fatídicos derivados de operaciones militares y policiales contrasubversivas, que están cubiertos por el DIH y no por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH). Ha sido la equívoca bandera de los DDHH, enarbolada desde el Estado la que abrió la persecución penal sobre centenares de militares y policías que debían erradicar, necesariamente, a los agentes activos del tramado de la subversión armada.

     Una persecución que sigue hoy cuatro decenios después, originada en la decisión política estatal de no reconocer el CANI. Curiosamente, el negacionismo continúa, inclusive en las filas esmirriadas pero vocingleras de las tribus de esos que Meléndez llama “intelectuales-artistas-progres”, hasta ahora incapaces de profundizar en su fraseo de “conflicto armado” y “período de la violencia”. No lo hacen porque se darían de narices con la verdad fáctica y jurídica del CANI y el imperio del DIH.

     Es que la “defensa de los DDHH” y la “justicia transicional”, engendros del activismo organizado de las izquierdas, no pueden soportar la luz de la verdad. Por eso mismo sus cultores prefieren ignorar o quieren sepultar en el vacío de su crítica omisiva análisis que refieren el CANI. Chillan alborotados ante revelaciones documentadas de la monumental evidencia mostrando su memoria truculenta que se ampara en el falaz Informe Final de la CVR (Comisión de la Verdad y Reconciliación).

      El “terruqueo” es, precisamente, el espacio impresionista edificado desde las izquierdas para aprovechar el negacionismo de las derechas nublando todo sentido racional del análisis. Es la herramienta de propaganda izquierdista que ha conseguido bloquear una auténtica memoria de los acontecimientos del pasado fenómeno subversivo armado. Aprovecha ese negacionismo derechista empeñado en desconocer el CANI; y ha servido para encumbrar a sus actuales agentes ahora en el poder parlamentario gracias a Juntos por el Perú. Terruquear es aviesamente victimista para las izquierdas y estúpidamente justificador para las derechas.

     De ahí que –como bien señala Meléndez- pueda proseguir el manoseo ideológico de las tesis y los contenidos de esa Summa Theologica de la cerebración izquierdista devenida en posverdad que es el Informe Final de la CVR. De la que, que –menciona el columnista-: “En el mundo maniqueo de los antifujimoristas, cualquier crítica a la CVR es autoritaria, desleal, perversa. No se les puede tocar ni con el pétalo de una columna”.

     Lo cierto es que el Informe Final de la CVR no resiste un ejercicio de “ingeniería inversa” que examine el documento desde sus conclusiones hasta sus premisas: descubriría sus enormes falacias. Empero, el ejercicio está en curso, aunque persista el clamor áulico que trata de lapidar el libro de Sebastião Mendonça Ferreira ¿Por qué fracasó Sendero? (2026) o ignorar las partes concernientes de mi libro La otra memoria (2023), así como otras publicaciones solventes que muestran las marcadas inconsistencias y falsedades del trabajo de la CVR.

     Pero donde Meléndez pone el dedo en la llaga supurante del Informe de la CVR es en las líneas de su columna donde afirma: “En una sociedad altamente informalizada, las lecturas ideologizadas del pasado sucumben ante el recuerdo biográfico. Las historias familiares de los ciudadanos de a pie son más potentes precisamente por su despolitización”. Eso se reveló en la encuesta de IEP que, en agosto del 2023 –a 20 años de emitido el Informe de la CVR-, revelando la marcada indiferencia social respecto del documento y la entidad que lo alumbró, y que el activismo que todavía lo defiende es asunto de ínfimas minorías sin impacto social ni político. (en mi columna CVR: 21 años de un fracaso. El Montonero. 2 septiembre 2024).

     El triunfo electoral de Keiko Fujimori, legataria de su padre demonizado por la CVR y sus acólitos de “la academia”, es la mayor señal del fracaso del antifujimorismo en su pretensión de erigir su sesgada memoria histórica que ahora sucumbe ante el voto que expresa el recuerdo popular de quienes hemos vivido la agresión subversiva armada doblegada, y de los descendientes que han conocido los frutos del rescate del Estado a punto del colapso por la amenaza comunista, gracias a la resolución de Alberto Fujimori.

     Está cayendo el telón del olvido social sobre esa dizque memoria histórica engendrada por las izquierdas con el Informe de la CVR como catecismo y debería ser remontado el esfuerzo estéril de los negacionistas de derechas sobre lo que fue el conflicto armado interno que sufrió el Perú, al que estúpidamente se le ha etiquetado como “terrorismo” confundiendo una modalidad de acción con la estrategia subversiva.

 
 
 

Comentarios


©2020 por DesdeAfuera. Creada con Wix.com

bottom of page